Guerrera, pero no de cuento
sino de lucha interna
frente a mis miedos.
Me ha costado encontrarme
y no quiero volver a perderme,
he estado un año entero
recorriéndome
y ahora conozco cada centímetro
de mi piel,
que perdona pero no olvida
con más socavones que antes
en forma de cicatriz
pero con una capa de fuerza
en forma de armadura.
Encontré la bala
que me mató
desde el interior,
descolocando las piezas
de mi corazón.
Queda muy bien en el hueco
que dejó,
y me la pienso quedar de recuerdo
que despierte mis enredos.
Ahora hago de mis cenizas
pólvora
y me quedo a pie del cañón
protegiendo mi libertad.
Me miro y amo lo que veo,
ya basta de seguir dando rodeos
por comentarios,
tú sola no eres un buen equipo.
La tormenta que me ahogaba
e intentaba evitar sin éxito
ahora es calma
aunque nunca podré callar
todo el ruido que hizo.
Sigo sintiendo algo de dolor
por seguir poniendo fecha en mi corazón.
Pero soy mi propio refugio
y me niego a que llegue el invierno
aquí dentro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario