sábado, 27 de enero de 2018

Mi vacío.

Cuando ya no estabas me di cuenta de lo que perdí 
y sólo se me ocurre una cosa: mi tiempo.
Gané vacío 
cuando desalojaste mi interior de ti 
y tus órdenes de sargento empoderado, 
dejándome amueblar con mi renovado poder 
un cuerpo más fuerte 
y una mente más segura.

Ahora me doy cuenta 
de que quizás debería haberte desahuciado yo misma,
luego recuerdo las cadenas.

Con el corazón en el puño 
le doy una paliza a la vida que me has impuesto,
libero toda la rabia en forma de sueño 
y cansancio por vivir con todo esto.
Porque sin saber que eran tus manos, 
las armas que me matarían al final de la historia, 
me agarré a ellas, 
me subiste hasta tu pecho 
y me obligaste a anclarme a él.

Las balas de tu cuerpo sobre el mío 
me hicieron ceniza 
y yo no conseguí hacerme fuego. 

Te di todo de mi alma 
y tú lo usaste contra mi misma 
para perderme. 

Me he vuelto a tus ojos una rebelde sin causa,
aunque sea esa misma, 
porque ya, no me da miedo.

Pienso llenarme de presente 
y futuro y enmarcar mi pasado 
para inaugurar y celebrar
que en mi vacío, mando yo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario