Amor de guillotina, que me desgarra el cuello
hasta los pulmones dejándolos secos.
De cogerme desprevenida y encontrarme
con la presión que me deja sin respiración,
que son tus brazos,
los mismos que me empujan
al abismo de perderme y no encontrarme nunca.
De darme por desaparecida y no volver a ser.
Me imagino mi corazón con una cuerda al cuello
cuando la usabas de correa
para llevarme a tu terreno.
Ahora uso esa misma cuerda alrededor de mi cuello
para suicidarme por dentro
porque la lucha contra él
se ha vuelto tan fuerte
que prefiero dejar de latir
a enfrentarme a estar ahogada
el resto de mis días.
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